Generador de códigos QR
La herramienta completa: enlaces, wifi, contacto, WhatsApp y más
Guía práctica
La mayoría de los QR impresos en 3D que no funcionan fallan por una de cinco razones. Aquí están las cinco, con los números concretos que hay que respetar.
Tu web, tu carta, tu ficha de reseñas de Google, tu Instagram… cualquier enlace.
Al escanearlo, el móvil muestra el texto tal cual. Funciona sin conexión a internet.
Al escanearlo, el móvil se conecta solo. Ni la red ni la contraseña salen de tu dispositivo.
Al escanearlo se guarda el contacto en la agenda del móvil. Cuantos más datos pongas, más grande sale el código: deja en blanco lo que no necesites.
Abre una conversación de WhatsApp contigo con el mensaje ya puesto. El cliente solo tiene que darle a enviar.
Abre el correo del móvil con tu dirección ya rellenada.
Al escanearlo, el móvil marca el número directamente.
Abre el mensaje ya escrito, listo para enviar.
Vista previa · —
🔒 100 % privado — tu enlace, tu logo y los archivos se generan en tu dispositivo y no se suben a ningún servidor.
El logo o el emoji van en el centro del código, sin que deje de leerse.
Arrastra con el ratón para girarlo
Formato de las impresoras 3D modernas: lleva los dos colores dentro del archivo.
Imprimir un código QR en 3D no es como imprimir cualquier otra pieza: aquí el objeto tiene que funcionar, no solo quedar bonito. Y cuando no funciona, casi siempre es por uno de estos cinco motivos. Van ordenados de más a menos frecuente.
Un lector de QR no ve relieve, ve diferencia de luz. Si imprimes el código en gris sobre una base blanca, tú distingues perfectamente el dibujo porque ves las sombras del relieve, pero la cámara del móvil ve una superficie casi uniforme y no encuentra el patrón.
La regla: base clara y código oscuro. Blanco o hueso con negro es lo que mejor funciona. Amarillo con negro también va sobrado. Gris con gris oscuro, no. Por eso la herramienta calcula el contraste de los dos colores que eliges y te avisa cuando no da.
Puedes hacerlo al revés (código claro sobre base oscura) y la mayoría de móviles lo leen, pero algunos lectores antiguos fallan. Si es para clientes, no te la juegues.
Cada QR está formado por cuadraditos —los módulos—. Cuantos más caracteres tenga tu enlace, más módulos necesita el código y más pequeño sale cada uno dentro de la misma pieza.
Por debajo de 1,5 mm por módulo, la boquilla de la impresora (que suele ser de 0,4 mm) no puede dibujar esquinas limpias: las redondea, los módulos se tocan entre sí y el patrón se emborrona. La pieza queda preciosa y no hay móvil que la lea.
Si te quedas corto tienes dos salidas: agrandar el objeto o acortar el enlace. Y hay una tercera que casi nadie usa: quitar el logo del centro. Al poner una imagen en medio, el código sube automáticamente su nivel de corrección de errores y eso añade módulos.
Entre 1 y 2 mm, siendo 1,2 mm el punto dulce que usa esta herramienta. Menos de 1 mm y el relieve casi no se aprecia al tacto ni proyecta sombra. Más de 2 mm y empiezan los problemas: sombras muy marcadas que confunden al lector según la luz, y más tiempo de impresión para nada.
Aquí está la confusión más común. Un archivo STL no guarda color: es solo geometría. Si descargas un STL, tienes dos piezas sueltas que hay que colocar y colorear a mano en el programa de la impresora, y cualquier despiste te deja el código del mismo color que la base — que es el error de la regla 1.
El 3MF sí guarda el color dentro del propio archivo. Lo abres en Bambu Studio, PrusaSlicer, Orca o Cura y el programa ya reconoce dos cuerpos, cada uno con su color asignado y colocados en su sitio. Por eso es la descarga principal de esta web y el STL solo la alternativa para programas antiguos.
No hace falta una máquina multicolor, y esta es la parte que más gente desconoce. En el programa de tu impresora puedes insertar un cambio de filamento a una altura concreta. Como el relieve empieza justo donde acaba la base, le dices que pare ahí:
La impresora se detiene, cambias la bobina por la del segundo color y sigue. El resultado es idéntico al de una máquina de varios colores.
Antes de imprimir veinte unidades, haz esto: escanea con el móvil el código que ves en la pantalla, en la vista previa de aquí arriba. Si tu móvil lo lee en pantalla, lo leerá impreso siempre que respetes el contraste y el tamaño de módulo. Y si vas a hacer una tirada grande, imprime una sola pieza primero y pruébala con dos o tres móviles distintos, mejor si alguno es viejo.
Casi todos los fallos se ven en pantalla, antes de que la impresora empiece. Cuando abras el 3MF en tu programa de laminado, mira estas cuatro cosas:
Y la comprobación definitiva, cuando ya está impreso: escanéalo con un móvil que no sea el tuyo, con luz normal, a la distancia a la que se va a usar de verdad. Si dudas del resultado, en mi QR no se escanea están las siete causas habituales ordenadas por frecuencia.
En la gran mayoría de los casos es falta de contraste entre la base y el código, o módulos por debajo de 1,5 mm. Comprueba esos dos primero: son el 90 % de los fallos. Después mira que el relieve esté entre 1 y 2 mm y que la superficie no haya quedado deformada por una mala primera capa.
1,5 mm con una boquilla estándar de 0,4 mm. Por debajo, la boquilla redondea las esquinas y los módulos se funden entre sí. Con boquillas de 0,6 mm sube el mínimo a unos 2 mm.
Entre 1 y 2 mm, con 1,2 mm como punto dulce. Menos no se aprecia y más genera sombras que pueden confundir al lector según la luz ambiente.
Sí, insertando un cambio de filamento a la altura donde empieza el relieve: 3 mm en el llavero y 3,2 mm en la placa. La impresora se para, cambias la bobina y continúa. En el soporte de mesa no funciona ese truco porque la cara va inclinada.
No. Los tres formatos están diseñados para imprimirse sin estructuras de apoyo. El soporte de mesa es una cuña con la cara del código mirando hacia arriba precisamente por eso.
Sí, y es una salida válida para el soporte de mesa. Imprime la pieza entera en el color claro y pasa un rotulador permanente o pintura acrílica por encima del relieve, con cuidado de no manchar los huecos. El contraste queda perfecto.
El código necesita más módulos y cada uno sale más pequeño, hasta que deja de ser imprimible. Usa la dirección más corta posible. Evita los enlaces con parámetros de seguimiento largos, que suelen ser los culpables.
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