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Mi QR no se escanea: 7 causas y cómo arreglarlas

Un código QR que no se lee casi nunca está «roto». Lo normal es que esté bien generado y que algo del camino hasta el móvil lo esté estropeando: el tamaño, el papel, la luz o un logo demasiado ambicioso. Aquí van las siete causas por orden de frecuencia, con la solución de cada una.

Antes de nada: averigua dónde está el problema

Treinta segundos que te ahorran media hora de pruebas a ciegas. Abre el código en la pantalla del ordenador, a buen tamaño, y escanéalo con el móvil.

Y prueba siempre con dos móviles distintos, a poder ser uno moderno y uno viejo. Si uno lo lee y el otro no, tu código está justo en el límite: no está bien, está sonando la flauta.

1. Es demasiado pequeño para lo que lleva dentro

La causa número uno, y la más contraintuitiva, porque la gente mira el tamaño del cuadrado y no el de sus piezas.

Un código QR es una rejilla de cuadraditos. Cuantos más caracteres metes, más cuadraditos tiene la rejilla. Y si el tamaño impreso no cambia, cada cuadradito se hace más pequeño. Una dirección web larga, con carpetas y parámetros de campaña, puede dejar cada cuadradito en un tercio de milímetro: por debajo de lo que una impresora normal reproduce y de lo que una cámara distingue.

Cómo se arregla: antes de agrandar el código, acorta el enlace. Es gratis y suele bastar. Pasar de una dirección de 90 caracteres a una de 25 puede duplicar el tamaño de cada cuadradito sin tocar el papel. Si aun así hace falta, aplica la regla de la décima parte: el código debe medir al menos una décima parte de la distancia desde la que se escanea. Está desarrollado en la guía de tamaño mínimo.

2. Le falta el margen blanco

Alrededor del código tiene que haber un borde libre de todo: sin texto, sin marco decorativo, sin que llegue el filo de la pegatina. Se llama zona de silencio y el estándar pide el equivalente a cuatro cuadraditos por lado.

Ocurre constantemente cuando alguien recorta el código para que quepa en un diseño apretado, o cuando se pega sobre un fondo de color y el código queda a ras. Sin ese aire, el lector no sabe dónde termina el código y descarta la imagen.

Cómo se arregla: vuelve al archivo original, que ya trae el margen, y no lo recortes. Si vas a pegarlo sobre un fondo de color, añade un recuadro blanco alrededor del código.

3. No hay contraste, o los colores están invertidos

Dos problemas distintos que se manifiestan igual.

El primero es el contraste insuficiente: un código gris sobre fondo beige, o dorado sobre crema. Queda precioso en el diseño y la cámara no distingue las piezas. Hay una prueba casera infalible: imagina el diseño en blanco y negro, o fotocópialo. Si ahí no se distingue claramente, el móvil tampoco lo va a distinguir.

El segundo es la inversión: código claro sobre fondo oscuro. El estándar espera lo contrario, oscuro sobre claro. Muchos lectores modernos aguantan la inversión, pero muchos otros ni lo intentan, y tú no eliges con qué móvil te van a escanear.

Cómo se arregla: código oscuro sobre fondo claro, siempre. Si el diseño es negro, mete el código dentro de un recuadro claro con su margen. Y evita los colores muy claros para el dibujo: el amarillo, el naranja claro y el gris medio dan problemas incluso sobre blanco.

4. Brillos y reflejos

El código está perfecto, pero la cámara solo ve el reflejo de la lámpara del techo.

Pasa con el plastificado brillante, con los soportes de metacrilato, con el cristal de un escaparate y con las pantallas. Es especialmente traicionero porque en la prueba, con la hoja recién impresa y a plena luz del día, funcionaba.

Cómo se arregla: plastificado mate siempre. Que el soporte quede inclinado y no plano, para que el reflejo caiga fuera. Y si va en un escaparate, mira el cristal a distintas horas: el sol de la tarde puede inutilizarlo durante dos horas al día.

5. El logo del centro se ha comido demasiado

Los códigos QR llevan información repetida para poder leerse aunque estén sucios o rotos. Un logo en el centro es, para el lector, una mancha: se está comiendo esa reserva.

Mientras el logo sea pequeño, no pasa nada. Cuando ocupa un tercio del código, o cuando además el código usa el nivel de corrección más bajo, la reserva se agota y el lector se rinde.

Cómo se arregla: que el logo no pase del 20 % del ancho, que esté centrado y que tenga un pequeño fondo del color claro para no tocar los cuadraditos vecinos. Si necesitas un logo grande, sube el nivel de corrección de errores y acepta que el código quedará más denso y necesitará más tamaño.

6. Está deformado, curvado o arrugado

Un código QR tiene que ser cuadrado. Si alguien lo estira para que encaje en un hueco rectangular, deja de leerse. Y si va pegado en una botella, una taza o una columna, la curva deforma la rejilla.

Lo mismo con el papel arrugado, la pegatina con burbujas o el código que cruza el pliegue de un tríptico.

Cómo se arregla: respeta la proporción cuadrada al escalarlo, sin excepciones. Sobre superficies curvas, imprímelo más grande de lo que dice la regla y colócalo en la parte más plana. Y nunca lo pongas sobre un doblez.

7. El código está bien: lo que falla es el destino

A veces el móvil lee el código —aparece la notificación— y lo que falla es lo que pasa después: error de página no encontrada, aviso de sitio no seguro, o una pantalla en blanco.

Las causas habituales: el enlace se escribió con una errata, falta el https:// del principio, la página se movió o se borró, el dominio caducó, o el código apunta a un servicio intermediario que ha dejado de existir. Este último caso es el de muchos códigos «dinámicos» generados con herramientas gratuitas, y lo cuento en detalle en QR estático o dinámico.

Cómo se arregla: escanea tu propio código y lee la dirección que aparece en pantalla antes de abrirla. Ahí verás exactamente qué lleva dentro. Si no es lo que esperabas, el fallo estaba en la generación, no en la impresión.

El octavo, que no es una causa sino una costumbre

Imprimir el código a partir de una imagen pequeña. Alguien guarda con el botón derecho un QR de 200 píxeles, lo estira hasta el tamaño de un cartel y los bordes de los cuadraditos salen borrosos, como si estuvieran desenfocados.

Para imprimir, usa siempre el archivo SVG si la imprenta lo acepta: es vectorial y se amplía sin perder nitidez. Si tiene que ser PNG, que sea el original a buen tamaño, nunca una copia ampliada.

Si has probado todo y sigue sin ir

Genera el código otra vez desde cero con estas condiciones, que son las que casi nunca fallan:

Si así funciona, ya sabes que el código nunca fue el problema: ve devolviendo elementos de uno en uno —primero el color, luego el logo, luego el tamaño real— y prueba después de cada paso. El que rompa la lectura es tu culpable.

Puedes generar de nuevo tu código aquí, con el margen correcto ya incluido, y descargarlo en PNG y SVG sin registrarte. Si sigues atascado, escríbeme y lo miramos.

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