Guía
QR en una tarjeta de visita: qué poner y cómo
Una tarjeta de visita con QR resuelve un problema real: que tus datos acaben en la agenda del otro en lugar de en el fondo de una cartera. Pero es también el sitio donde más códigos mal hechos se ven, porque el espacio es mínimo y la tentación de meterlo todo es máxima.
Primero: qué metes dentro
Hay dos caminos y conviene entender la diferencia antes de elegir.
Opción A: la tarjeta de contacto (vCard)
El código lleva tus datos escritos dentro. Quien lo escanea ve directamente la ficha de contacto y la guarda en la agenda de un toque, sin pasar por internet. Funciona sin cobertura y no depende de que ninguna web siga viva.
El problema es el peso. Cada campo que añades engorda el código:
| Qué incluyes | Resultado a 2,5 cm |
|---|---|
| Nombre + teléfono | Perfecto |
| Nombre + teléfono + correo + empresa | Bien |
| Lo anterior + web + cargo | Empieza a apretar |
| Lo anterior + dirección postal completa | Demasiado denso |
La dirección postal es la gran culpable: calle, número, código postal, ciudad y país suman muchísimos caracteres para algo que casi nadie necesita en un contacto profesional.
Opción B: un enlace corto
El código lleva solo una dirección, del tipo tunombre.com. Ocupa poquísimo, el dibujo sale limpio y desde ahí puedes ofrecer lo que quieras: tu web, tu perfil profesional, tu portafolio o una página con todos tus enlaces.
La ventaja añadida es que puedes cambiar el destino sin reimprimir las tarjetas, si montas la redirección en tu propio dominio. Está explicado en QR estático o dinámico.
La desventaja: hace falta conexión, y un paso más de por medio.
Cuál elegir
Si eres autónomo o profesional y lo que quieres es que te guarden el teléfono, vCard reducida: nombre, empresa, teléfono, correo. Nada más. Si tienes web y quieres enseñar trabajo, precios o catálogo, enlace corto.
El tamaño, que aquí va justo
En una tarjeta estándar de 85 × 55 milímetros, el código debe medir entre 2 y 2,5 centímetros de lado. Dos centímetros es el mínimo por debajo del cual la lectura empieza a depender del móvil y de la luz.
Y hay que reservar el margen libre alrededor: el equivalente a cuatro cuadraditos del propio código, sin texto ni marcos ni el borde de la tarjeta. Con un código de 2,5 cm suelen ser unos 3 milímetros de aire por lado. Ese margen no es opcional y no se recorta para que quepa algo más.
Sumando código y margen, necesitas reservar del orden de 3 centímetros cuadrados de tarjeta. Si no los tienes, quita otra cosa: un código pequeño que no se lee ocupa el mismo sitio y no sirve para nada.
Dónde colocarlo
- En el reverso, centrado o en una esquina. Es lo más habitual y lo que mejor funciona: la cara principal se queda limpia con tu nombre y el código tiene sitio de sobra.
- En la cara principal, esquina inferior derecha, si el diseño lo pide. Cuidado con el margen.
- Nunca a caballo del borde. Las guillotinas de imprenta tienen tolerancia, y un código cortado es un código muerto.
- Nunca sobre un doblez, si es una tarjeta plegada.
Junto al código, una línea corta que diga qué pasa al escanearlo: «Escanea y guárdame» o «Mi portafolio». Sin ella, mucha gente ni lo intenta.
Impresión: los dos errores caros
El acabado brillante. El barniz brillo, el plastificado brillante y los papeles satinados producen un reflejo que tapa el código bajo cualquier lámpara. Es especialmente cruel porque la tarjeta queda preciosa y solo lo descubres cuando alguien intenta escanearla delante de ti. Si quieres brillo en la tarjeta, pide que la zona del código vaya en mate: casi todas las imprentas lo hacen y se llama barniz selectivo.
El contraste. Un código en gris claro sobre papel crema queda elegante y no lo lee nadie. Oscuro sobre claro, siempre. Y evita los colores invertidos, es decir, código claro sobre fondo oscuro: en una tarjeta negra, mete el código dentro de un recuadro claro.
Para la imprenta, entrega el código en SVG. Es vectorial y sale perfecto a cualquier tamaño. Si solo puedes dar PNG, que sea el original grande, nunca una imagen pequeña ampliada.
Antes de pedir 500
Cinco minutos que te ahorran una tirada entera:
- Imprime la tarjeta a tamaño real en un folio normal y recórtala.
- Escanéala con dos móviles distintos, uno viejo.
- Hazlo con luz de interior, no junto a la ventana.
- Comprueba que lo que aparece es exactamente lo que esperas: el nombre bien escrito, el teléfono con su prefijo, el correo sin erratas.
- Si es una vCard, guárdala de verdad en el móvil y mira cómo queda la ficha.
Esa última comprobación descubre el fallo más humillante de todos: quinientas tarjetas con una letra de menos en el correo.
Puedes generar aquí tanto la tarjeta de contacto como el enlace corto, elegir colores y descargar en SVG para la imprenta: crear mi código QR.